sábado, 13 de diciembre de 2014

MALOS HÁBITOS (SOCIALES Y ALIMENTICIOS)


PRÓLOGO.

(Aparece un individuo en escena.  Está enormemente pálido y demacrado.
Lleva consigo unos papeles y un traje colgado en una percha.
Deposita estos objetos en alguna silla o atril del escenario.  Y se marcha de nuevo entre cajas)

(Vuelve el individuo, en esta ocasión lleva un micro consigo.  Lo prueba)

INDIVÍDUO:
Hola…

Hola…

Uno dos, uno dos…

Probando…

Sí… Sí…

Se me escucha…

(Acople molesto en off)

(El individuo sale de escena mediante un pequeño sprint para detener el acople)

(Vuelve.  Sigue probando el micro, pero ahora alejándolo un poco más de su boca)

Hola…

Uno dos…

(El individuo coloca el micro, en un pié)

Bien.

(A continuación el individuo. con sumo cuidado, extrae el traje de su funda, y se va quitando la informal ropa que lleva puesta, para colocarse en su lugar el flamante conjunto de chaqueta, pantalón, corbata y zapatos elegantes)

(A la vez que termina de vestirse, de abrocharse los botones, de anudarse la corbata, de ajustar el cinturón del pantalón…  hojea los papeles que había introducido al principio, y ensaya las primeras palabras del discurso que se dispone a protagonizar)

(Midiendo las palabras) Muy buenas tardes, amigos y amigas…

(Descontento) No.

(Tacha lo que acaba de leer)

(Garabateando) Hola, bienvenidos, camaradas y antagonistas.

(Medita y no está contento con la nueva redacción.  Lo tacha)

(Garabateando de nuevo) Hola a todos.  Os doy la bienvenida tanto a las personas normales, como a los individuos que sois como yo…

Sí.

(Continúa garabateando)  A los que habéis convivido con ese feo vicio que nos provoca una sed irresistible, obligándonos a ingerir y a embriagarnos hasta perder el control.

(Meditando y tachando lo recién escrito)  Huy no, esto suena como a discurso de alcohólicos anónimos.

(Releyendo el inicio del discurso) Hola a todos.  Os doy la bienvenida tanto a las personas normales, como a los individuos que sois como yo…

(Dándole vueltas a la continuación)  Como yo…
Como yo…

(Cree que ha dado con la clave)  Como yo que he conseguido librarme de esta terrible adicción, que nos esclaviza y nos margina socialmente.

(Descontento) Uff, esto suena a reunión de extoxicómanos.

(Tachando lo anterior, y dándole otra vuelta)  Os doy la bienvenida tanto a las personas normales, como a los individuos que sois como yo… que os habéis librado de esta terrible y febril ansiedad  carnal…

(Descontento) Humm, eso suena a reunión de adictos al sexo.

(Tachándolo)  Nada de eso.  No señor.  Creo que es mejor ir al grano y llamar a las cosas por su  nombre.   Así que…

(Haciendo un nuevo intento de culminar su arranque discursivo)  Os doy la bienvenida  tanto a las personas normales, como a los seres que un día fuisteis personas, pero que ahora os habéis convertido en otra cosa…

(Escribe un nuevo párrafo.  Parece más inspirado)

(Lee lo que acaba de escribir) Es difícil asumirlo.  Es duro afrontarlo.  Me cuesta mucho definirme.  Pero soy lo que soy, somos lo que somos, compañeros.  Además de humanos, aquí en esta sala, hay otros que sois como yo, y aunque hemos puesto todo de nuestra parte para dejar atrás nuestro vergonzoso pasado, debemos admitir, debemos asumir, que hemos sido, y en parte seguimos siendo… unos…

(Escribe de nuevo) Yo soy un…

(Se detiene.  Hay algo que le impide continuar escribiendo.  Una barrera mental)


(Decidiéndose al fin)   Uno de esos… antropófagos anónimos… tan odiados…
Lo admito…

Y me avergüenzo de ello…

He hecho tantísimo daño… pero… soy lo que soy… y eso nadie puede cambiarlo…

(Cambiando de tono.  Terminando de escribir)  Sí.  Creo que así está mejor la presentación, más emotiva, y más directa.

(Mirando su reloj)  Uff, se me ha ido el santo al cielo, es casi la hora. 

(Se marcha el individuo,  de un modo un tanto apresurado, entre cajas)
 



  

ACTO UNO.



(Se escucha sonido ambiente en off de numerosas personas ocupando sus lugares en el auditorio)

INDIVIDUO.
(Volviendo a escena) Acomódense por favor.   Y sean bienvenidos.

(Se escuchan, en off, tímidos aplausos y sonoros pitidos, mezclados)

Bien, bien, por favor, les suplico a todos que colaboren para poder dar inicio a este acto tan emotivo, de hermanamiento y conciliación entre dos comunidades condenadas a entenderse y a superar su conflicto. 

(Arrecian las voces discordantes, en off)

Ya sé, ya sé que para muchos de ustedes esto no es un conflicto sino un conjunto de agresiones unilaterales. 

Yo, en fin, no querría molestar a nadie con mis palabras.

Todos estamos muy alterados, es natural en tales circunstancias.   Pero les suplicaría serenidad.

Serenidad y respeto.

(Continúa el jaleo, en off)

Por favor, acomódense en sus asientos, y rogaría a los responsables de seguridad que pongan fin de una vez por todas a los enfrentamientos físicos y verbales entre algunos exaltados de ambos colectivos. 

Por favor, este es un acto de conciliación.  En la sala hay reporteros de diversos medios informativos, y me da la sensación de que el espectáculo que estamos protagonizando no resulta demasiado edificante. 

Imagínense los titulares de la prensa sensacionalista de mañana. 

Colaboración.  Les pido encarecidamente a todos un poquito de colaboración.

Gracias.

Gracias, de verdad.

Bueno, parece que las aguas vuelven a su cauce. 

Nos hemos calmado todos un poco, afortunadamente.

 De modo que voy a iniciar, con el permiso de tan magno auditorio, mi discurso.

Bien.

Está escrito aquí.   Todo lo que tengo que decir.

Un momento que ordeno las hojas.  Estoy un poquito nervioso. 

La verdad es que no suelo yo hablar en público muy a menudo, como podrán ustedes imaginar.

Tomo aire y…

Allá voy…


Como bien sabéis, por mi aspecto exterior, y también porque me veo obligado a llevar siempre en un lugar visible una gran letra  “Z”, en la parte delantera de mis vestiduras…

(En efecto, la lleva desde el principio)

…Yo soy uno de esos individuos  a los que vosotros, humanos, llamáis “zombis”.

O así es como os gusta designarnos a muchos de vosotros. 

Aunque, como comprenderéis, en realidad, nosotros preferimos ser denominados:
“Individuos con una seria malformación post-mortem que afecta seriamente sus características sociales y alimenticias”.

(Vuelven en off, los abucheos y silbidos)

Sí, supongo que es un apelativo un tanto complejo, y es más cortito y más fácil llamarnos directamente zombis.

Pero no me negarán que es un poquito simplista y está llena de connotaciones muy chungas la palabreja esta tan cortita, pero tan puñetera.

En fin.  Hoy estamos aquí para conciliar posturas.  Así que no quiero empezar con malos rollos.

Soy un… individuo… de esas características que ya saben…

(Toma aire y continúa)

Queridos y estimados amigos y amigas representantes de las autoridades civiles y eclesiásticas. Bienvenidos y bienvenidas.

Compañeros y compañeras aquejados, como yo, por la seria malformación post-mortem que afecta seriamente nuestras características sociales y alimenticias (también conocidos vulgarmente como zombis).  Bienvenidos y bienvenidas.

Y representantes de las asociaciones de familiares de víctimas del desorden social y alimenticio anteriormente nombrado (también autodenominados asociaciones de víctimas del terror zombi).  Bienvenidos y bienvenidas.

Quiero expresaros a todos mi inmenso agradecimiento por vuestra presencia hoy aquí. 

Y os doy la bienvenida a estas Primeras Jornadas de Hermandad, Convivencia y Confraternización entre las comunidades Humana y… Zombi… Utilizaré la palabreja cortita para abreviar, y de camino nos ahorramos alguna que otra discusión.

Bien.  Como supongo que sabrán ustedes, las presentes jornadas, tienen como objetivo derribar las barreras del penoso equívoco que lamentablemente se ha ido levantando, a lo largo de los últimos años,  entre la comunidad humana y la comunidad zombi.  Un penoso equívoco virtual y también material, todo hay que decirlo, un equívoco en forma de barrera dotada de gruesos muros de hormigón de más de 6 metros de altura con alambre de espino y una aleación de metal afilada  que te cagas en la cima.  Y las mutilaciones de más de uno de los aquí presentes lo pueden atestiguar, ¿me equivoco?

(Arrecian los silbidos y los abucheos en off)

(Tomando aire)  Pero.  Pido perdón.  Esto último ha sido un exabrupto que me ha salido de las tripas.  No estaba en el guión.  Y les ruego que me disculpen puesto que el anterior comentario ha sido un tanto discordante con el tono conciliador de este acto.  Trataré de ser más comedido en lo sucesivo.

Por favor, cálmense.  Así es imposible continuar.

(El ruido de fondo no le permite hablar.  Nuestro personaje se acerca a una de las patas del escenario, y allí gesticula como si estuviera hablando con otra persona, que está más allá de la visión del público y que deducimos que podría ser alguien de la organización)

Imposible.

Imposible.

En fin, no me dejan alternativa.

(Volviendo al micro, y encarándose con el público.  Enfadado) Ya veo que no os gusta verme así, civilizado, vosotros queréis un zombi combativo, tosco,  deslenguado.

Está bien, trataré de complaceros a ver si me escucháis así.

(Se marcha de escena.  Se hace un silencio expectante)

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