martes, 1 de octubre de 2013

¿SANGRE POR PETROLEO?

                                                             
Ella.
¿Estás listo?

Él.
Cariño.

Ella.
¿Todavía estás así?  Hay que irse preparando.

Él.
Tengo que hablar contigo.

Ella.
No te pongas tan serio, hombre, es sólo una manifestación, no creo que le moleste a tus jefes.

Él.
Estoy preocupado, pero es por otra cosa.


Ella.
Dime.

Él.
He estado haciendo cuentas.

Ella.
¿Y?

Él.
Creo que vamos a tener que apretarnos un poco el cinturón.

Ella.
No me digas eso, por favor, ahora que tenemos que amueblar el estudio de la playa.

Él.
Pues igual resulta que necesitamos vender el estudio de la playa.

Ella.
¿Tan mal estamos?

Él.
Desde que se desplomó la bolsa, nuestras cuentas han dejado de cuadrar.

Ella.
Es por la bolsa, ¿verdad?

Él.
Las acciones valen diez veces menos que cuando las compramos.

Ella.
¡Diez veces menos!  Qué locura.

Él.
Supongo que sí, que fue una imprudencia invertirlo todo en petroquímicas.

Ella.
Todos nuestro ahorros...

Él.
Pero los expertos preveían que...

Ella.
Lo que pasa es que, con todas estas convulsiones políticas de ahora.

Él.
He sido un imprudente.

Ella.
Tú no tienes la culpa, cariño, hiciste lo que creías mejor.

Él.
Lo siento de verdad.

Ella.
En fin, habrá que vender el estudio.

Él.
El caso es que... depende... tal vez cambie el tema.

Ella.
¿Cómo?

Él.
Que no hay que precipitarse, las cosas pueden dar un vuelco en cualquier momento.

Ella.
¿Qué cosas?

Él.
¿Qué cosas van a ser?  Nuestro dinero y nuestros ahorros.  Espero que todo este lío se solucione muy pronto.

Ella.
Me estás asustando, ¿qué vas a hacer; robar un banco?

Él.
No, por Dios, soy demasiado honrado para eso.

Ella.
¿Y cómo se va a solucionar?, no estarás pensando en volver a jugar.

Él.
Sabes que no piso un casino desde... lo de aquel día... No, no van por ahí los tiros.

Ella.
¿Por dónde van los tiros entonces?

Él.
Pues por el tema de la acción preventiva.

Ella.
De la acción ¿qué?

Él.
De la guerra, joder.

Ella.
¿Qué guerra?

Él.
La guerra que va a haber en el tercer mundo, ya sabes, la del combustible.

Ella.
Ya, claro, la de la manifestación de esta tarde.  La maldita guerra injusta.

Él.
Sí, ésa nueva guerra injusta.

Ella.
Nosotros estamos totalmente en contra de semejante locura, ¿verdad?

Él.
Sí, cariño, yo también he firmado la protesta contra la escalada bélica.

Ella.
Como tiene que ser.

Él.
Eso está claro.

Ella.
Es que puede ser una atrocidad.

Él.
Que sí, que es evidente.

(Silencio)

Él.
Pero el caso es que si al final hay guerra y la acabamos ganando.

Ella.
¿Nosotros?

Él.
Bueno, si acaban ganando las potencias occidentales...

Ella.
Pues claro que la acabarán ganando, los otros lo único que tienen para defenderse son tirachinas, casi.

Él.
Ya.  Pues el tema es que los economistas dicen que después de la guerra, las acciones de petroquímicas se van a disparar.

Ella.
¿Van a subir?

Él.
Por las nubes. Por eso es la guerra.

Ella.
Quita, quita, ¿qué dices?, es por los incidentes de...

Él.
¡Qué coño incidentes!, es por la bolsa.

Ella.
¡No jodas!

Él.
Lo sabe todo el mundo.

Ella.
Pues me parece fatal.

Él.
Y a mí también, ¡qué te has creído!

Ella.
O sea que va a morir un montón de gente para que ellos se hagan más ricos.

Él.
Bueno, al final la bonanza económica será general...

Ella.
Me dan ganas de vender las acciones ahora mismo, antes de que se manchen de sangre.

Él.
Espera, no te precipites mujer.  Para que se beneficie un capitalista sin escrúpulos, mejor nos beneficiamos nosotros, ¿no te parece?

Ella.
No sé.  No me gusta.

Él.
Además, ahora todas las guerras son muy asépticas, apenas hay daños.

Ella.
(En desacuerdo) Sí, claro, fíjate en la última; entre los bombardeos y luego el terrorismo, aquello fue una carnicería.

Él.
Vamos a ver.  No me interpretes mal, yo no estoy defendiendo la guerra, yo he sido el primero que ha firmado en contra. No es culpa mía, que no me hayan hecho caso.

Ella.
Porque no escuchan al pueblo, yo creo que va a ser la última vez que les voto.

Él.
Pero bueno, dentro de lo malo, ya que lo vamos a pasar fatal, viendo en las noticias todas las matanzas y demás, pues por lo menos que nos consuele el que podamos conservar el estudio de la playa.

(...)


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